jueves, 30 de julio de 2020

Volátil

Su voz entibia el frío, allá

en lo oscuro, tranquila.

Susurra otoñales hojarascas

con la quietud de quien

es demasiado frágil

como para  arder en lágrimas.

Su diáfana intensidad

ilumina los alrededores

y perfuma atardeceres.

Sus pies en el suelo caminan

distancias nunca recorridas

por su cuerpo de agua.

Volátil, pequeña y azul,

navega en cantos y versos

dejando perdidas brisas.

Ausente, todavía reaparece

en el opaco silencio

de sus pájaros, que quedan

palpitantes anidando el corazón.


miércoles, 22 de julio de 2020

Sobre las palabras


Intento entender las palabras,

conocer su hechicería,

descubrir porque se confabulan

y escapan, disfrazadas

de pájaros como espíritus libres.

Alguien las pronuncia,

en gritos o en susurros quedos,

y otro alguien las atrapa

con complacientes tímpanos.

¿Pero qué palabras

de ese alguien, aferra ese otro

que es un distinto alguien?

Porque desde que nacen

hasta que llegan, las palabras

viven su propia vida,

independientes, autónomas y volátiles.

¿Las que llegan, son

las mismas palabras que partieron?

o en su tránsito

de uno a otro mudan, se transforman?

Se ajan y malgastan

por la mediocridad y la impureza,

o bien se embellecen

por el talento y  la sabiduría?

Misterios de palabras

que requieren de gran coherencia.


viernes, 17 de julio de 2020

Julio

Julio tiene amaneceres burlonamente grises,

un frío que se mete por los pies descalzos,

y rocíos y goteos meditabundos, apenados.

En ocasiones coquetea el ruido del viento

filtrándose como una evocación aplastada.

Hay en julio un balbuceo de hojas temblando,

como un crepitante útero ausente de flores.

Sorprende con estrellas a las ocho de la mañana

y te atrapa con blanca luna a las seis de la tarde.

No es un mes para andarse quieto ni desnudo.

Por distraerse, a veces, julio suele ser tibio,

engañosamente lúcido y sereno, de color ámbar,

como queriendo desprenderse de la tradición

de ser un mes en que nada llega a reverdecer.




Ilustración: s/n - Mayra Alejandra Otero


jueves, 16 de julio de 2020

Aves de paso


No era dueña de una boca carmesí,

obscenamente roja. Ni sus ojos

opacaban la luz del sol en el amanecer.

Su cuerpo era normal, tan solo de mujer,

carne y piel humana envolviendo

la ternura y la paz de un abierto corazón.

Su voz tenía algo  del sonido del mar,

suave como alguien que llora muy despacio.

Su andar, una impostergable ceremonia

de caminar siempre a ninguna parte,

saludando lo invisible con torpe caricia.

Mezclaba sueños explicados al silencio

de un amor, uno solo y siempre el mismo.

En un tiempo tuvo alas, luego no tuvieron importancia.

Una noche de presagios se precipitó

en la tormenta de seguir viviendo su historia,

se acurrucó en el cosquilleo filosófico de un cigarrillo

y partió en la búsqueda de su estación definitiva,

dejándonos en la certeza de ser solo aves de paso.


miércoles, 15 de julio de 2020

Clara y humilde

Tengo la misma sed que el primer día,

esa pretensión de substancia infinita.

Y, sin tregua, el momento de nervios.

Nada ha mermado, salvo el tiempo y el agua.

El tiempo con su algo siempre indecente,

y el agua, clara y humilde que pasa

bañando los sueños que queremos soñar.



sábado, 11 de julio de 2020

Triviales palabras


En oscuro rincón,

sin rostro ni sombra,
torpe e inmóvil,
oculto por velo denso,
yace escondido
el canto nocturno
de un solitario amor.
Se ahoga en espera
frente al gato inmóvil
de ojos azules.
Vacío inmenso
en el que dialogan,
en muy baja voz,
monótonos fantasmas.
¿Estarás despierta?
Triviales palabras que,
en la garganta duermen.
Ilustración "Gatos" - David García Rincon


lunes, 6 de julio de 2020

Malcomprendo

Desnudo,
sin la gracia de la desnudez.
Desamparado
de las palabras escritas,
regalado
en más de la mitad de la vida,
vacilante
en medio de agitada soledad,
retornando
a la ceguera inexplicable del destino,
malcomprendo
el lamento existente en lo inexistente.
Anónimamente
intemporal, se me suspenden los tiempos,
volviendo

a buscar, trozo a trozo, lo tú, ahora, crees el pasado.



viernes, 22 de mayo de 2020

Sigamos siendo


Se satura el tiempo recurrente,
se desploman las vergüenzas
merodeando entre las nieblas.
Se alejan los días, cansinos,
apretados, con muecas ilustres
en un histórico rincón de la casa,
con agotamiento momentáneo,
en ese vértigo de azules girando.
El cuerpo, en un nuevo modo de ver,
admite que seamos más puntuales
y sigamos siendo nuestro destino.

viernes, 15 de mayo de 2020

Ven, tengo frío

Tendida en un estrépito sin descanso,
exaspera un derrumbe sin desenlace.
Lluvia invisible, absortamente apenada,
que se disuelve en el hueco inmedible
de nadas errantes en sombras lentas.
Extenso desconsuelo de sangre no nacida,
que se perpetua como objeto inerte,
vano, como encanto de mujer ilusoria,
furtivo como un indeciso emboscado.
Así padece el alma la ilusión deshecha,
sin vislumbrar un horizonte alcanzable
donde dirigir la nave, que eludirá la agonía.
El viento del rencor migrará en recelo,
y este, acosado, en pausada resignación,
hasta que, la hebra de una esperanza
merme la impaciencia al oír que alguien,
desde algún lugar, dice ven, tengo frío.



jueves, 14 de mayo de 2020

Amores entrantes


La nada se deshilacha
en el aroma del café.
En un tiempo deshecho
llueven olores y antojos.
El alma se moja de afanes
y los mezcla con el azúcar
que la lluvia deja en la calle.
El insomnio, paciente, espera
cubierto de pálido azul.
Sorprende un eco invertido
con su memoria acústica,
el pulso, todo rencor y congoja
gotea apenas, inmaculado.
La mirada, escasa rendija,
derrama sueños barnizados,
inciertos, volátiles y sin raíces,
que impiden la llegada
de los posibles amores entrantes.