miércoles, 19 de septiembre de 2018

Huelo a café


Si me miras atentamente, huelo a café.
Vestido con el verdor de las promesas,
con el rostro inclinado hacia las nubes,
y despeinado, para asustar al tiempo.
Tal vez tenga algún ademán de sábado,
con algo de aliento como fruta en la piel.
A la espalda algún quehacer sin acabar
y un inofensivo brío de aventura brotando
por azar, oculto entre semillas y canciones.
Además, rasgando el aire, un olor a madera,
a tierra de nadie, a vuelta a casa, a llanto.
Mirando bien al fondo de mí mismo, veras
sombras paralelas y una lluvia muy honda
que se pierde, por entre mis brazos huecos
hasta la sábana enmarañada entre tus piernas.

martes, 18 de septiembre de 2018

Aroma lascivo

Nos une una distancia de melancolía,
nos separa un raudal de manzana y miel.
A veces nos cruza un aroma lascivo,
un ebrio mar de noche y de cabellos.
En ocasiones nos ruge un vendaval,
un súbito galope nos lleva hasta el éxtasis.
En oportunidades quedamos vagando
por un aire blando, dolidos y esperando
un tibio sufrimiento de jazmines.
En ese instante, calla el rocío y la campana,
y hundidos en la ausencia dura la nostalgia.



lunes, 17 de septiembre de 2018

Manos huidas


Te busco por calles desnudas,
en mundos sin nombre, sin sombra.
Algún día estarás, tal vez mañana,
con palabras múltiples y simples.
Palabras en las que me intuyo
con un nombre prestado, ajeno.
Manos huidas, como simples pájaros
y la arena caliente del silencio
ribeteando de flecos todos mis pasos
que aguardan tus pasos sin huellas.
Así te espero, por calles desnudas,
con el pudor de haber sido de carne.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Puesto en guardia

La cabeza altiva, férreo el brazo,
manos febriles, gélidos los ojos.
El corazón, estruendo de la realidad,
 apurando la sangre de la primavera,
puesto en guardia frente a las olas
de tus labios, que sin hablar atraviesan
como un rayo el ansia de mis sentidos.
Sólo soy uno más entre otros tantos.
Ahora el mundo está vacío, como tu risa.



domingo, 9 de septiembre de 2018

En la sombra de una piedra


Exiliado en la sombra de una piedra,
melancólico e inmotivadamente alegre,
soy un otro en este cuerpo ajeno
pese a que es mi cuerpo, sin metáforas.
Desunido del otro lado de mi piel
escucho el perpetuo crujir de un corazón
que creo ajeno, pero es mi corazón.
Me veo invasor de un jardín alucinado,
jardín que mi respiración acompaña
en la precisa prepotencia de verme
donde ya no llega a la mirada.
Mudo retrato de mí mismo sin aroma,
sin aire, con un perfume exacto de pretérito.
Así me veo en el paisaje de las obsesiones,
viviendo a un aletargado trecho de mí,
aunque sea yo mismo el que
en la sombra de una piedra se ha exiliado.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Penitentes enseñanzas

Un temblor de sombras
se desnuda a mis espaldas.
Murmullos sedientos
crujen en el fondo de mi garganta.
Un eco libre se libera
en sonidos que vaticinan tormentas.
Aletea una estela perturbante,
réplica infiel de la sombra
que desvela mi deseo.
Arrecia un vértigo insondable
por entre la deslucida luz
del crucial encuentro.
Crece una presión impúdica
que nos ha de llevar,
enardecidos, entre dos cegueras.
Tu sombra se acerca
a pasos vivos,
me hundo, impasible
en la transparencia del pudor,
en el fulgor inédito de la desnuda sombra.
Los dedos pulsan secretos,
dejando penitentes enseñanzas.




Ilustración:: "Desnudo en sombras" - Digo Dugo

viernes, 31 de agosto de 2018

Enseñaré a mis manos


Enseñaré a mis manos
a dejar una pasión en los labios,
un fuego vigoroso
para cuerpos con audacia,
Un sensual deleite
de excepcional deseo.
Enseñaré a mis manos
a descubrir la carne casi intacta,
a develar una invisible compañía,
a unir el verbo y la belleza,
a quitar la máscara del placer ilegal,
del prohibido amor.
Enseñaré a mis manos
a beber de un vino fuerte,
a culminar amores incompletos,
a borrar toda condena escrita,
a pasar el tropel invisible del tiempo,
que nos deshace en humo.
Enseñaré a mis manos
a que se detengan aquí, justo aquí,
en la levedad de las ropas entreabiertas,
en la memoria del cuerpo que despierta,
en el borde de los días ya pasados,
atesorando esas manos que aún te tocan.

jueves, 30 de agosto de 2018

Desnuda en gestos

Con risas cosquilleaba por tus jardines tibios,
sabiéndote despacio, desbordado de claveles.
Eras niña aún y la ansiedad, tu juego incansable,
liberando tu cuerpo de cerraduras imposibles,
compartiendo verdades en las que nadie más creía.
No te inquietaba lo remoto en la urgencia de la etapa,
invitabas a soñar desde lo imposible, a lo seguro.
No había en ti sombras de miedos ni de dudas,
siempre desnuda en gestos, ahorrando las palabras.
En tu mansedumbre habitaba el rostro de la ironía.
Imposible era anudarte a un mañana. solo ahora,
solo un hoy, un este instante, este ya, este todavía.
Cómplice, me llenaste con la humedad de la lluvia,
y desde la más intensa sombra me diste calor de vida.
Hasta que al fin quedé encerrado con tu recuerdo,
pensando en cosas de ese futuro en el que tú no creías.



miércoles, 29 de agosto de 2018

Tiritando



Bebo tonterías mientras tus pasos
me dejan una morada sin compañía.
Un cuento para leer bajo la sombra,
después de un diluvio, temblando.
Una forma de cerrar las ventanas
o poner intervalos en el calambre
de una genial, rosada y rara quietud.
Preferiría un desnudo inmutable,
(si fuera de tu cuerpo mucho mejor),
pero me aferro como una voraz oruga
a la escalera del bar, sin decidirme
a entrar o a seguir en la lluviosa saliva
que sobre mi hombro dejaron tus labios.
Tiritando me aferro a mi propio ombligo
quemando un solitario monólogo interior,
oyendo el más puro sonido del silencio
que dejan tus tacos y tu irte con despecho.

martes, 28 de agosto de 2018

Miembros desgarrados

En el aluvión de la noche,
rompiéndonos en ráfagas,
por fin nos despedimos.
Después no quedó nada,
 ni nadie cargando la fatiga.
Solo miembros desgarrados
en la ebriedad de un instante
inasible y misterioso de amor.
Apenas una grieta en el hueco
virginal de lo palpable. Un ahogo.
La honda sabiduría del mutismo
siguió insomne ese peregrinar.