viernes, 8 de marzo de 2019

Tormenta


Empezó a jugar el agua,
bosteza un búho su sopor
aturdido por las lenguas
que la lluvia deja caer.
Se agitan sobre el suelo
espectrales burbujas
y deambulan erráticas
hacia alguna alcantarilla.
llevadas por un arroyo
junto a biliosas hojas.
Suben vapores estelares
serpenteando los adoquines.
Relámpagos arrugados
desgarran en pedazos
la cavidad quemada
de la noche oscura.
Finalmente, y de a poco,
se va deshilachando
el encono de la tormenta.
Solo queda garabateando
sobre los ojos frágiles,
una molesta garúa.

martes, 5 de marzo de 2019

Hoy he vuelto

¿Recuerdas esa calle?
esa, la que se inclinaba
lentamente hacia el mar,
la que bordeaba casitas
escondidas tras ligustrinas,
la que un día trepamos
indolentes y soñadores,
y en la que, por primera vez,
te tome de la mano,
y rechazaste mi intento
 de callar tus palabras
apuntando hacia el do
que dibujaban tus labios.
Hoy he vuelto a caminarla
en un resplandor azul.
El mar sigue mirando
la pendiente de la calle
que sube, ahora más yerma,
sin ligustrinas, sin tus labios
y sin mi mano en tu mano.
Solo algo permanece igual,
el deseo que habita en mi boca.



lunes, 4 de marzo de 2019

Eso no importa mucho


Tal vez eres agua salvaje,
desnuda estrella marina
o trozo de canción antigua.
En verdad, no sé bien que eres.
Esto no importa mucho.
Solo sé que tu carne desnuda
huele a hierba en el rocío,
que mis labios hambrientos,
gozan la periferia de tu aurora
en ese juego de pliegues
aterciopelados, que es tu piel.
Que los músculos de tu vientre
son carne virgen para mis dedos,
que, en las orillas de tu mar,
he dejado la canción del olvido.
Entonces qué sentido tiene
saber de verdad quién eres.

Ilustración: poster "Feria del libro Madrid18" - Paula Bonet

Cuando la noche duerme

Cuando la noche duerme,
suave y triste,
tiene siempre esa dulzura,
antigua y difícil,
que se desviste en diversas
formas y sombras.
Primero es una leve caricia,
grácil y animada,
luego es un propicio oasis,
de cuerpos y sueños.
En ella cabe cualquier fábula,
verdad y mentira
significan exactamente lo mismo.
Lejos y cerca
es un umbral nunca cruzado.
Todo y nada
de un andar a la intemperie,
bajo sábanas y cobijas,
teniendo fuertes alas o atléticas raíces
en el misterio de los sueños.



domingo, 3 de marzo de 2019

Es sábado amor


Frente a frente, los dos.
Es sábado amor,
en tu cuerpo extendido
contemplo la vida,
descubro la canción
de la hembra madura.
Flotante música
que redime mi clausura
en los juegos más nobles.
Hoguera de manos
con venideros sones de gozo.
En ti, no tengo afueras,
soy carne sorda y arterias, venas.
Me sueno a hombre,
ligero labrador de cumbres
en el silencio de la casa toda.

viernes, 1 de marzo de 2019

Con la sencillez de un pájaro

Ahora, huyamos escrupulosa paloma,
subamos al perfume de un beso alegre
y navegando en los espíritus de la aurora,
entre el oleaje tibio, donde florecen los besos,
en el borde de una almohada crucemos
las nubes ligeras en juvenil corto vuelo.
Ebriamente encendidos recorramos el mundo,
ese mundo en que me habitas y te despliegas,
cubramos nuestros cuerpos con la bruma lenta
y sobrellevemos el duro invierno de la ausencia.
Ven, la noche va cayendo, este es el momento
de deslizarnos con la sencillez de un pájaro,
hasta que, una mañana, podamos despertarnos.



Somos


En ocasiones, la luz se ve de otra manera.
En la oscuridad de la noche, en las ciudades,
como una extraña y frecuente sensación
de asombro renovado o una dulce renuncia.
Es absurdo creer que la vida carece de sentido,
somos un golpe de sal, un nuevo otoño y tormenta.
La esperanza y la vida que sentimos somos,
tesoneros buscadores de un tesoro sin mapas,
intentando algún final más digno que el comienzo.

jueves, 28 de febrero de 2019

Dichosos

Quien no tiene un recuerdo
dulce y encendido
de la cintura de una mujer.
Quien no guarda la voz precisa
de esa única palabra
que nos hizo temblar días enteros.
Quien no vibró ante unos ojos
que dejaron un recuerdo dulce y encendido.
Dichosos aquellos que custodian
esos pequeños tesoros que, pese al tiempo,
logran despertar al corazón dormido.



miércoles, 27 de febrero de 2019

Fuego en la sangre


Tibia, la mano resbala por la espalda,
es un gato avanzando hacia lo cóncavo,
a la cascada de transparente curva.
Acaricia los diseños de la gracia
y roza la fruta partida de los muslos.
El cuerpo se estremece en tempestad,
olvida su propia historia, se abandona
al electrizante relámpago del ínfimo instante
en que el roce, levanta y desgasta olas
sobre ese mar de la piel que tiembla.
Se lanzan caballos hacia azules riberas,
mientras el deseo avanza silencioso
por prados siderales, encendiendo, lento,
una hoguera de fuego de la sangre.

Ilustración: "Caballos trotando" Rui Yungle

martes, 26 de febrero de 2019

Visitadores enamorados

Nuestro algo escuálido amor
viene desprovisto de mensajes,
es miembro de paneles ocultos.
 Diría que es profeta de lo inútil
o una incierta reunión escénica.
Nunca está en el lugar apropiado,
 ni en las fechas convenientes.
Aparece como el genio de la tierra,
capricho moldeado como espiral
 de carne o queja de las manos.
Es apenas un estímulo onírico,
muy extraño y nada envidiable.
Habita esa desértica extensión
que llamamos, pomposamente,
nosotros, con memoria particular,
vueltos de espalda y con vacilación.
No somos más que, en ocasiones,
puntuales visitadores enamorados.