sábado, 11 de julio de 2020

Triviales palabras


En oscuro rincón,

sin rostro ni sombra,
torpe e inmóvil,
oculto por velo denso,
yace escondido
el canto nocturno
de un solitario amor.
Se ahoga en espera
frente al gato inmóvil
de ojos azules.
Vacío inmenso
en el que dialogan,
en muy baja voz,
monótonos fantasmas.
¿Estarás despierta?
Triviales palabras que,
en la garganta duermen.
Ilustración "Gatos" - David García Rincon


lunes, 6 de julio de 2020

Malcomprendo

Desnudo,
sin la gracia de la desnudez.
Desamparado
de las palabras escritas,
regalado
en más de la mitad de la vida,
vacilante
en medio de agitada soledad,
retornando
a la ceguera inexplicable del destino,
malcomprendo
el lamento existente en lo inexistente.
Anónimamente
intemporal, se me suspenden los tiempos,
volviendo

a buscar, trozo a trozo, lo tú, ahora, crees el pasado.



viernes, 22 de mayo de 2020

Sigamos siendo


Se satura el tiempo recurrente,
se desploman las vergüenzas
merodeando entre las nieblas.
Se alejan los días, cansinos,
apretados, con muecas ilustres
en un histórico rincón de la casa,
con agotamiento momentáneo,
en ese vértigo de azules girando.
El cuerpo, en un nuevo modo de ver,
admite que seamos más puntuales
y sigamos siendo nuestro destino.

viernes, 15 de mayo de 2020

Ven, tengo frío

Tendida en un estrépito sin descanso,
exaspera un derrumbe sin desenlace.
Lluvia invisible, absortamente apenada,
que se disuelve en el hueco inmedible
de nadas errantes en sombras lentas.
Extenso desconsuelo de sangre no nacida,
que se perpetua como objeto inerte,
vano, como encanto de mujer ilusoria,
furtivo como un indeciso emboscado.
Así padece el alma la ilusión deshecha,
sin vislumbrar un horizonte alcanzable
donde dirigir la nave, que eludirá la agonía.
El viento del rencor migrará en recelo,
y este, acosado, en pausada resignación,
hasta que, la hebra de una esperanza
merme la impaciencia al oír que alguien,
desde algún lugar, dice ven, tengo frío.



jueves, 14 de mayo de 2020

Amores entrantes


La nada se deshilacha
en el aroma del café.
En un tiempo deshecho
llueven olores y antojos.
El alma se moja de afanes
y los mezcla con el azúcar
que la lluvia deja en la calle.
El insomnio, paciente, espera
cubierto de pálido azul.
Sorprende un eco invertido
con su memoria acústica,
el pulso, todo rencor y congoja
gotea apenas, inmaculado.
La mirada, escasa rendija,
derrama sueños barnizados,
inciertos, volátiles y sin raíces,
que impiden la llegada
de los posibles amores entrantes.

martes, 12 de mayo de 2020

Sin estrépitos ni elocuencia

Nos cansamos de esperar
que alguna vez llegara
el veterano tren del sur.
Vagamente, un organito
desteñía la resignación
de aguardar que caiga
el bastidor de la demora.
Sin estrépito ni elocuencia,
estáticos como en una foto
antigua o un lienzo ya ajado,
con la soledad extendida
entre los durmientes y las vía,
nos fuimos conformando
con  saber que, finalmente,
esa espera que se probaba
en cada uno de los cuerpos,
para nosotros sería todo.



Vestigio de intimidad


En ocasiones, el sentimiento
es un nudo de incongruencias.
Sin razones, en silencio,
con rutina de vagabundos pensamientos
y una alquimia de carnal fuego,
fabrica una contra historia,
defectuosa y ciega,
oculta, tras la afanosa máscara
de ser solo una parte de la verdad.
Un camino largo recorrió,
de abriles a diciembres, nuestra historia;
y termino desconociendo
la fruta prohibida de los ocultos amores.
No son eternos los besos
pintados con tizas de colores,
ni los aromas primaverales
cautivos en cristales de escarcha.
Hoy, penitente, el llanto en las venas
acuna tu soledad de mujer sin amor.
Olas de sal pasean tus arenas,
dejándote, a veces, solo sequía otoñal,
extrañando los vestigios de intimidad
que hace algún tiempo
despilfarrábamos en nuestra intemperie.



lunes, 11 de mayo de 2020

La marea

La  marea está alta,
sarcasmo de la oscuridad,
rugiendo tenaz.
Ebria de sombras,
en la desidia nocturna,
ensaya un canto extravagante
nacido del oscuro mar.
Una nostalgia de aguas quietas
despeina sus ímpetus,
y en suspiros, desmorona soledades
como prohibidos reflejos
de los rincones de mi intimidad.



domingo, 10 de mayo de 2020

Alli me acodo



En mi cuerpo, por dentro,

hay olas traqueteando,

un bosque estornudando,

flores sujetando al viento,

y, arrastrando el tiempo,

un caracol de deseo.

Mi piel alberga aguas

de tibiezas somnolientas,

con olor a tierra y lagos,

minutos largos desfilando,

caricias con sensibilidad

y cosquillas de pájaros.

En algún lugar hay jinetes

madrugadores y sonrientes,

centinelas de madreselvas,

abriendo vientos para pasar

suaves llanuras y aguaceros,

con una conciencia azul

abrazando a mi sombra.

Mi cerebro construye, lento,

castillos de arena y balcones

de espuma transparente,

allí me acodo apretando dientes

y divago historias de carne y hueso.

Todo

Todo lo que me separa de tu boca
Es ofrenda de escape y seducción.



Ilustración: "La novia" - Carolina Nuñez