viernes, 26 de julio de 2019

miércoles, 24 de julio de 2019

El opio de la luna

A veces, suelo soñar con un azul lejano,
alucinado por el opio de la luna,
copiando en secretas pupilas
notas musicales y tonos suaves de violeta.
Es como si disfrutara de un brindis,
de la plenitud de un secreto o de una entrega,
como embriagarme de un licor de ingenuidad
y caer en un vértigo sin alba y sin ocaso.
Despierto, guardando una imagen ya perdida
con la certidumbre de un inmenso arrebato.
En tanto se disipa ese blando misterio,
me regreso al sarcasmo de la propia vida
donde acumulo cansancio, languidez y olvido.



domingo, 21 de julio de 2019

Página blanca


Que mejor ejercicio en este día de lluvia,
que intentar descifrarte escuchando
las cosas profundas que las gotas dejan
deambular sobre el marco de la ventana.
Descifrar el vagar de tus alegrías dormidas,
de tus brazos atravesados sobre tu vientre
y el ángulo absurdo de tus piernas, recostadas
como un tronco inclinado por tenue viento.
Irremediablemente vestida solo de tu piel,
acunando una sutil sensación de desgano.
Sigiloso, esbozo una caricia ausente
que me brinde una pista para evocarte,
y mi mano, dócil al misterio de tu carne,
se pierde en los laberintos de tus latidos.
Mis intentos se resquebrajan bajo la inercia
de quererte así, ignota e inexplorada,
aquietada en el candor dormido del reposo,
y dejo que la lluvia, canción distante que se pierde,
haga de ti una página blanca a descifrar.

Tan cerca

El crepúsculo recorre un camino solitario.
Ninguna huella, ninguna flor, ningún ave.
Hojas jóvenes, hojas verdes, hojas nuevas
bailan en el viento que es de otoño. Danzan
en el camino, alegrando el viaje vespertino
hacia la fragancia que lo aguarda en la noche.
Es incapaz de dormir, estando ella tan cerca



sábado, 20 de julio de 2019

Tenue y breve



Sin sombra, solo huésped de un instante,
alguien pasa con ausencias de rosas.
Tenue y breve, como una canción lejana,
no es más que el llamado de un desvelo
que languidece en la hoguera de la tarde.
Deambula el viento, marinero del olvido,
y pregunta por ese otro lado de la vida
donde las tormentas borran huellas azules
y se alejan, invisibles, los sueños inacabados.
Su pregunta solo es una distracción del destino
con alas de paloma yendo hacia ninguna parte.

lunes, 15 de julio de 2019

Cárcel y paraíso

Tu cuerpo, ese  campo de batalla
donde me alojo en pedacitos,
ocupando los espacios absolutos
y hurgando en los sitios más secretos,
es mi propia cárcel y mi paraíso.
En él se apacigua la ira pequeña
y emergen los amores de la piel.
Me protege de mis soledades últimas
y me conmueve, simple y primitivo,
en sus sitios de ternuras y llantos,
en su azúcar y aromas caben mis sueños.
A esta edad, aún me pierden sus contornos
y cobran vuelo las alas de la vida.



domingo, 7 de julio de 2019

Los puertos del lenguaje


Nada ha concluido,
ni es demasiado tarde
para descubrir la existencia
de la  medianoche,
en los puertos del lenguaje
de las luchas amorosas.

sábado, 6 de julio de 2019

Intimidad azul

Sombras lluviosas
bailan en el silencioso viento,
silencios de horas desnudas,
y de una mujer,
el nocturno beso húmedo
trenzando llamas en un suspiro.
Sutil y aventurado placer,
sin comienzo ni final,
bálsamo de lluviosas sombras,
ternuras de crepúsculos,
transparente y final almíbar
que alcanza alturas de intimidad azul.



Ilustración: "Intimidad Azul" - Pepa Herrera

viernes, 5 de julio de 2019

Me destierro


Me destierro en ancho campo del olvido,
Amargo comienzo interminable
de lo que solo es extensa distancia entre dos.
Vencido me preparo para estar en lo ausente,
oculto aún de lo que pueda quedar
de aquello que hoy es tu desmemoria.
En algún sitio, enterraré mi corazón hundido,
hasta que la lluvia, que borra tiempo y distancias,
germine brotes que asciendan lentamente
hacia alguien que aguarde y resguarde mis pasos,
para ahuyentar, con ternura, la soledad y el frío.

jueves, 4 de julio de 2019

Viajeros del invierno

En medio de esta hora en que se amanecen los días,
no importa que sean lunes, miércoles o pálidos domingos,
siempre, en medio de esta hora, imagino, ingenuo,
que piensas en mí, Pero sé que eso no sirve para nada.
Si me pensaras, no existirían papeles manchados de tinta,
ni el invierno gris o las tardes que palidecen harapientas.
Tampoco el vacío futuro que imagino esfumándose a lo lejos,
ni yo andaría dudando y dudando de mis muchas dudas.
Pero eso no importa mucho, ya que solo dura un breve tiempo,
hasta que las voces anónimas que habitan en el radio
me envuelven en la demasiada crueldad de vivir la realidad,
y allí descubro que, a esta hora, o tal vez ya nunca, piensas en mí.
Entonces abro la puerta al látigo del frío, miro los ateridos malvones,
me asomo a la calle congelada pecho adentro, y me sumo
al tumulto de todos los que, no somos más que viajeros del invierno.