Aun se consigue andar por el mundo
con cuatro cajones y una musa oculta,
con el cuerpo incompleto, pero oportuno.
Ver indolente a la luna que se derrumba,
fresca y lozana, en una fiesta de pájaros.
Desnuda de pudores, plena de experiencia,
Sosteniéndose por la ventana al amanecer,
dejando en gotas, nuestra historia de vida,
de famas no logradas y jardines secretos,
lágrimas y cicatrices por donde aprender,
junto a ese aroma de lo que ha de venir
y en aquel sabor de lo que resta por vivir.
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