domingo, 20 de octubre de 2013

Nebulario

Vaciándome en el nebulario
de tu tránsito acompasado,
en absurdas búsquedas
se suicidó  mi empeño
bajo tus manos, justo allí,
donde soy prosa pagana,
decadente empeño cordial,
astuta palabra opinada.
Alumbramiento de lo fugaz,
en terco y torpe bendición
que emerge del secano
en repentina inspiración.

 

martes, 15 de octubre de 2013

Nombre errado

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Se aroma en un canto silvestre
el transparente rubor del alba.
Queda pactado con las palabras
la historia de cómo nace un amor.
Flotación libre de todos los gustos
en la lengua que lleva a los mitos,
en el vértigo de cuanto nombras.
  Tu cuerpo, con una reminiscencia
sin tregua, hábitos o identidades,
que dejas que en ti se bauticen
en la aurora de un nombre errado.


viernes, 11 de octubre de 2013

Mirar para otro lado

Junto a la ventana… sin nombre,
olvidarte de ti y de sueños de amor.
Eso duele. Más que la venganza.
Rompe el corazón la huida, pero más,
lo rasga el mirar a otro lado, viendo
si dentro de los ojos solo habitan
aquellos efectos de solitarios finales,
o malgastan unas piedras rebeldes
silencio inmortal con ecos de olvido.
En el andén de las veredas soleadas,
una voz, es dualidad sin equilibrio,
lapsos erróneos, en el reflejo ámbar
de un ideal en desenlace pétreo,
furia militante, entre todos los vivos.
Un casi yo, en antagonismo crudos, es,
como siempre… culpable de todo nada.


martes, 3 de septiembre de 2013

Viejos castilos


Yo no sé si podrá suceder,
pero ese mañana debe llegar,
puede ser falsa muerte egoísta
o un empiece de alas abiertas.
Como lento transito al placer,
ya que el alma se estruja,
lista y elegante, para hurgar
en viejos castillos ingrávidos
de una tan nombrada sombra.
Duerme la luna su magia impura,
un carrusel de viento despierta,
columpiando, instantes adormecidos,
rincones de ese mañana ofrecido
se van iluminando en tu mirada.
Asediada, la  indolencia se entrega,
llena de imperfecciones, al adiós
de los tiempos. Nacen desatinos,
impúdicos trazos donde gozamos,
vencedores y vencidos de la vida.


jueves, 18 de julio de 2013

Por mi parte

Ten cinco minutos de coherencia
y olvídate de los sueños del amor.
Dilapida el susurro del monte hirsuto
en una casta sombra de penitencia,
aliméntate de candor en la abstinencia
y, seguramente, se te abrirán los cielos.
Yo por mi parte extrañaría el infierno.

Un mismo barro


Me gustaría que supieras ser
trapecista de la luna menguante,
des abandono de una lágrima,
carrusel de viento y agua florida,
alas abiertas en ingrávido vuelo.
Pero nada de esto puedes lograr.
Después de todo, al bien mirarte,
con ese egoísmo de ser humano,
disculpo tus armonías perfectas,
tus arroyos de redondas piedras,
tu boca de obligatorios urbanos,
y con él, te invito a que regreses,
tan  plena de tus imperfecciones
para dejarme, incurables instantes
en los que deseo ese mágico soplo
en el que somos un mismo barro.

miércoles, 17 de julio de 2013

Te vienes

A veces, algo tuyo queda en mí,
adhesiva permanencia de gozos,
oportunidad  de más que perturba.
No hay otras manos en revoloteo
que ahoguen tan larga complacencia,
júbilo de viajes a último momento,
 y todo el gusto de haberte sentido.
Solazando resabios de días juntos,
suavidad de aguamieles candentes,
liberan, indecentes propuestas azules
en la victoria con que tu ausencia
me visita en esa permanencia
que aguardo hasta que te vienes.



sábado, 6 de julio de 2013

viernes, 5 de julio de 2013

Réquiem de un loco

Este ciego animal que es la ciudad,
No es más que previo entorno muerto,
la fractura de un oculto sentimiento
abortando órdenes en la noche futura.
No me sueltes con mucho respeto,
que invado el camino de tu boca
con desertoras baladas de otoño,
ganándonos un lugar en el averno.
El lomo de un adiós, invita a la fuga,
guareciendo en la sombra de una flor
el círculo perfecto de pasión vulgar.
En tanto,  tirando piedras a la luna,
se distrae, en el réquiem de un loco,
el solitario habitante del infinito distinto.

Melodía


Bajo las estrellas
de un cielo cerrado,
dormita un columpio
de su diario vaivén.
La última suplica
de sucias manitos,
perduran incluso
en la vida cercada
de la nocturnidad.
Lagrimea el rocío,
rodando las cuerdas
que lo sostienen.
Volar fue su deseo,
alzando en el aire,
sueños de risas,
pero el ocaso truncó
la pretensión de más.
El opaco silencio
de una plaza vacía,
es soledad repartida.
Renacer con el sol,
en gritos de chiquillos,
su melodía de vida.