Abierta la mochila de las letras,
estoy pensando en palabrear
lluvias de metáforas clásicas,
para florecer en una estrofa,
un soneto o en una copla más.
Condenado a escribir un caos,
me conformo con solo silabear.
Hay momentos en que me siento hurgador de letras muertas, alquimista de consonantes, carpintero de vocales, constructor de palabras sueltas que solas se arman en papel. Y hay momentos en que solo me veo equilibrista de mis pensamientos, sin poder volcar en la pluma frase alguna que refleje la tumultuosa volatilidad de mis alocados sentimientos. Y hay momentos en que me basta pronunciar por lo bajo tu nombre,para saberme vivo. Entero
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