viernes, 12 de diciembre de 2008

Aplastado

A p l a s t a d o   A                                                                           
P........................P
L........................L
A............. .........A
S........................S
T.......................T
A.......................A
D.......................D
O.......................O
A p l a s t a d o
Por los cuatro costados.
Aplastado.
Del ayer
Llegan embrujados recuerdo,
Que deformando lo que fue
Lo hacen ver hermoso.
Hermoso como no lo fue.
Del hoy.
Los temores y la angustia
De todos los días.
Del vivir casi con miedo,
A tener que vivir con miedo.
Del mañana
Simple y puro mañana
Que nadie conoce,
Y que sin embargo temo.

Desnudo de Amor

Cuando te acerques
Al silencio de mi cigarrillo,
Y me encuentres
Desnudo de amor.
En una noche cualquiera,
Emborrachado de besos,
Y veas en mi rostro
La soledad cayendo,
No pienses que es lo único
Que tengo para darte.
Aun me sobran
Odios temerosos,
Que oculto en falsas sonrisas
Y amores no gastados
Que guardo en cálidas amantes.
Cuando te acerques
Al café de mis noches,
Y me creas dormido
En un sueño de tristezas.
Desconfía.
Es seguro que tengo oculta
Alguna profunda alegría
Y la escondo
Junto a viejos recuerdos
Para no perderla
En un cualquiera vino.
Por fin,
Cuando te acerques
A la música de mis oídos,
Y veas que cierro los ojos,
Y la cabeza giro,
Y aún viéndote no te veo
Y si te escucho no te hablo,
Y si hablo no me escuchas.
Entonces vete contenta,
Puedes estar segura
Que mi silencio
No es de cigarrillo
Ni mis noches de poesía.
Solo mi música
Es de mis oídos.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Carta al Amor

Querido Amor:
Llegó por fin el momento que tanto he temido, debo despedirme de ti.-
Lo he presentido durante mucho tiempo, casi desde el mismo instante en que regresaste a mi vida, aquella tarde noche en que mi mano, por primera vez rozó tu espalda.
Ya sé, no me reproches, la primera vez fue muchos años atrás, en un baile, cuando en mis brazos sentía tu figura y mi boca no se atrevía a llamarte Amor.
Pero esa vez no cuenta, porque fue esta vez, la de la tarde noche, en que verdaderamente mi mano rozó tu espalda queriendo rozar tu piel, y en ese mismo instante supe que este momento, algún día llegaría.-
Debo ser formal esta vez?
O simplemente debo ser yo mismo, ese, que solo tu conoce, porque solo tu sabes quien es?Escucho tu pensamiento, lo siento dentro de mí como siempre lo he sentido, aún durante tus ausencias: "sé tu mismo, conmigo siempre sé tu mismo"
Y como podría ser de otra manera?
Si solo contigo he podido descubrir que debajo de mi piel y por sobre mis huesos, en este entramado de carne y músculos, he logrado sobrevivir oculto durante años para desnudarme solo ante ti.-
Y cuando digo desnudarme, Amor, no me refiero solamente al despojarme de estos artificios que odias y que vas nombrando lentamente cuando me los quitas: Corbata, camisa, cinturón, zapatos, medias, pantalón.
No, no me refiero precisamente a ellos, me estoy refiriendo a todas las "mascaras" que has logrado quitar de mí, para que me pudiera mostrar tal como soy, o, mejor dicho, como me hubiera gustado ser.-Como me hubiera gustado ser desde aquella noche en que mis brazos te tenían apretada junto a mi pecho y mi mente te pensaba y te grababa centímetro a centímetro para guardarte fiel durante treinta y pico de años.-
Pero no pude lograrlo, en ese entonces no tuve el valor y te dejé ir.
Que idiota!
Dejar ir al Amor, dejarlo ir pero guardarlo por siempre en ese rincón mío, solo mío, mi jardín secreto que siempre has habitado y siempre habitarás.-
Y te dejé ir, y me dejaste ir.
Y ambos fuimos a intentar encontrar el amor, así, chiquito y con minúsculas en otros brazos, en otras pieles, y tal vez, solo tal vez, encontramos Cariño, Ternura, Comprensión y dijimos que era Amor y con ellos construimos hogares, procreamos hijos, vivimos vidas y nos fuimos envejeciendo.
Compensamos el paso de los años y las soledades que nos fuimos ganando con otras pieles, otros brazos, otras bocas, otros cuerpos, comprando de la vida esas "mascaras" que ambos, vos y yo, solemos usar para decirnos fuertes.
Y lo hicimos así hasta esa tarde noche en que, envueltos en la bruma de una garúa tenue, persistente, mi mano rozó tu espalda queriendo tenerte.
Allí sentí que, como siempre, (palabras que odias), eras Amor, grande, fuerte, eterno, completo, con mayúsculas.
Amor que este último tiempo, fue completo con nuestros cuerpos siendo uno, con tu piel rozando mi piel, con tu boca bebiendo de mi boca, con mis manos descubriendo tu geografía, tan tuya, tan mía.-
Fue allí donde descubrimos que, pese a nuestros años y a toda nuestra vida vivida, nunca habíamos hecho el amor, nunca, hasta esa noche en que después de estar nuevamente en mis brazos intentando malamente bailar un tango, tu cuerpo se entregó a mi cuerpo y el mío en el tuyo se hundió, por primera vez, como dos virginales seres que por primera vez se consuman mutuamente.
No fue solo el carnal encuentro, no fue solo el ardor de la pasión, ni el deseo mutuamente contenido por los tiempos lo que esa noche nos colmó, fue mas, mucho mas, fue descubrir que para hacer el amor, es necesario contar con el Amor.
Y esa eres tu.
Solo tu.
Pero fatalmente, el tiempo que desperdiciamos estando ausente el uno del otro, las máscaras construidas, la vida vivida nos fue mostrando la realidad que esta por encima de nuestros sueños, de nuestros deseos, de nuestros anhelos.
Tu libertad, apresurada, deseosa, inquieta no pudo avasallar mis compromisos, mi formalidad, mis miedos, como soles decirme.
Entonces sentí que lastimaba el Amor, mi único y verdadero Amor, mi eterno Amor, y que ese Amor, por tanto tiempo guardado, querido, soñado no merecía ser así tratado, porque eso era desamor, algo que por ti jamás tendré.-
Entonces me refugié en la oquedad de mi silencio, en lo oscuro de mis pensamientos, en la parquedad de mis palabras, porque no pude decirte, debemos separarnos, ni quise ni quiero hacerlo. Pero debo.
Ah! Este sentido tan profundo de lo que debo, es él, el que me impide vivirte como el Amor de mi vida, es él, el que me obliga a vergonzante, recluirme en mi formal compostura de "hombre serio" para dejarte ir.
Es él, el que me deja esta humillante sensación de abandono en que me siento habiéndote dejado marchar.
Ante mí dejarte ir, solo me queda despedirme.
Pero no se como despedirme del Amor si conmigo lo he de llevar toda la vida, ausente y lejano, querido y guardado, sentido y oculto.
No se como despedirme.No se como despedirme, solo sé decir Amor... y continuar pensando en ti.-

Carta tardía a mi Viejo


Viejo:"A veces hay días en que, como hoy, busco excusas, en el calor, o en el frío o en los nervios, para robar horas al sueño y poder librarme de toda realidad y viajar al mundo de la noche... al silencio de mi compañía.Y son varias las noches de esas, Viejo, en que me pongo a pensarte.Te voy viendo aparecer llevando como blasón de orgullo esos bigotes grandes, que de chico envidiaba con alucinación, y que ahora comparo con los míos, siempre a medio crecer.Llegas con tus "buen día", tirás sobre la mesa un diario, te calzas tus caseras pantuflas, y en esa cabecera que siempre recuerdo tuya, te pones a contarme cosas o a preguntar por mi.Seguramente fueron varias las veces en que no te presté la suficiente atención, o en que tus palabras me parecieron tontas, o en que estaba en la urgencia de vivir de golpe, y tu tranquilidad, tan poblada de gritos, me exasperaba y urgía a no escucharte.Pero pasaron días, Viejo, muchos años, desde aquel día en que te cohibió mi edad y aún llevándome afuera para hablar de hombre a hombre, no supiste o no quisiste decirme todo lo que en ese momento pensabas.Recuerdo la noche esa, que fue muy especial, la casa en el campamento, Mamá lavando, el Gordo que protesta por secar los platos y ver tele, y vos haciéndome señas detrás de la puerta.Te sigo y caminamos hasta la puerta de calle, y en el silencio del jardín, todo lo que me dijiste fue "Ya sos un hombre".Claro, mi urgencia por el mundo, mi pasaporte ala universidad mis diecisiete años, mi tonta adolescencia, me impidió guardar otras cosas de las muchas que me dijiste.Pero esa noche Viejo, cuando tu brazo cubría mi hombro queriendo tenerme aún niño, y feliz de verme hombre, sentí el llanto.Queriendo gritarte: ¡Papá! Y los ojos húmedos, igual que aquella vez, algunos meses después, en que me invitaste tu primer cigarrillo, después de pagar el almuerzo.-Y si supieras Viejo:
cuantas veces quise hablarte, romper mi silencio de días, para contarte cosas, para volver a cabalgar en tu espalda o patear con vos el alambrado en la cancha, o simplemente para decirte que estoy orgulloso de vos, como esa tarde, en que me viste gritar como un loco, pero sabías que lo que hacía no era malo y estuviste junto a mi.
Sin embargo Viejo, nos pasaron tantos años.
A los dos.
Tus bigotes son más grandes, los míos siguen igual. Vos creciste por dentro, cada año más.
Siempre esperando que yo estuviese bien y yo, transité tanto tiempo, creyendo que era eso lo que tenía, hasta que de pronto un día, casi porque si te pregunté que hacía, te quise hablar... sentí otra vez necesidad de ti, y angustia, y se que me ibas a escuchar, pero tuve miedo, vergüenza, no se.
Preferí Callar.
Y nunca más hablamos.
Pero vos siempre estabas allí y mi silencio también.
Tuvo que pasar otro tiempo mas para que, casi porque si, sintiese la urgente, siempre urgente necesidad de vos.
Vos estabas lejos, no estabas aquí, entonces comencé a pensarte, de noche, cuando no duermo, comencé a saber que no olvidé nada de lo que tantas veces por mi dijiste, hiciste, pero igual no siempre te seguí.
Y me ayudaste, aun estando lejos, en todas esas noches, con tu recuerdo y tu fuerza me ayudaste..."

Dante

Amiga,
Te invito a imaginar
Que es un día como hoy.
Llorando su tristeza el cielo,
Y juntos nuestros cuerpos en el lecho.
Te invito a imaginar Amada,
La fertilidad de tu vientre,
Rompiendo el silencio con su llanto,
Y juntas nuestras manos en su pecho.
Te invito a imaginar, Madre,
El día en que partiste con tu grito,
Los caminos de tu cuerpo
Y juntas nuestras bocas se besaron.
Te invito a imaginar,
Que ya no soy ni somos,
Sino es.
Entonces si podrás imaginar.
Porque ellos son,
Tanto como el es.

Cuestionario



¿Desde que frío invierno,
Desandando realidades transitadas
Nos llegan los Ángeles del miedo,
De la angustia y el dolor,
A mezclar con sus pálidas manos muertas
La poca luz de nuestros soles
Con la inmensa oscuridad de sus sombras?
¿Cómo son los sueños
De ese niño ya marchito
Que cobijamos temerosos en nuestro
Pecho otoñal de tristezas viejas?
¿Cómo son sus sueños, si solo se muestran
En tristes lágrimas que secan otros sueños,
Ya viejos y marchitos?
¿Dónde mueren las flores en marzo?
Y los pájaros de junio?
Y las estrella en el día?
¿Donde mueren los amores contenidos?
¿Y la boca de esa niña
Que perfumó con sangre su primer amor?
¿Dónde los que no mueren?
¿Y los muertos donde?
¿Y el agua de ese arroyo
Que lavó toda mi inocencia
Donde yace?
¿Y el calor de aquella mano
Que una tarde junto al césped apreté?
¿Y los cuentos que jamás mis abuelos me contaron,
Donde enterraron sus presencias?
¿Y los hombres donde reposan
Sus miedos transcurridos,
Entre ciudades acosadas y lechos mentidos?
¿Dónde se oculta mi alma dolorida?
Y las rosas marchitadas del jardín de nuestras culpas?
¿Y las golondrinas de mis ilusiones,
Donde anidaron antes de morir?
¿Dónde yacen, latentes y en lactancia
Mis preguntas no contestadas?

De contramano

Una noche cualquiera
Comenzó a subirme de los pies
El calor que se alojo entre las piernas.
Tengo cojones me dije.
Hay que mostrarlos
Dijeron.
Y tiré piedras, arranque flores,
Desfloré vírgenes, puse la cara.
Aquí hay cojones, dije.
Dijeron…
Hay que mostrarlos.
Y fui Humillado, expulsado, apaleado,
Corrido, perseguido, encarcelado, podrido.
Esos son cojones dije.
Hay que mostrarlos
Dijeron.
Y vi.
Morir, sufrir, gemir,
Llorar, golpear, encarcelar, patear.
Ahora hay cojones, dije.
Dijeron
Hay que mostrarlos.
Y se me heló
El corazón, la cabeza, el pecho,
Las manos, los dedos, un ojo, la voz.
No tengo cojones, me dije.
HoyTe los vimos,
dijeron.

Definiciones

Arrugas:                                                                             
Angosto y largos senderos
Por los que aprendo.

Cosas:
Una tabla, una piedra,
La lluvia, un libro,
Una mosca, el sol,S
olo son cosas,
Cuando no estas.

Pensamiento:
Porque julio
Tuvo que ser
El mes en que nací?
Pienso que si hubiese sido otro
Igual te amaría a ti.

Algo:
Me jode una mosca.
Es negra, molesta y pegajosa,
Pero es algo, al menos algo.
Y pienso en la rosa.

Ultimo:
que se siente por el primero?
Mucho.
Y por el último?
Si sos cigarrillo… nada.
Si sos fumador…
Rabia.

Otro:
Paro de llover.
Mi escritorio rezonga,
Pienso en el mar,
¿Seguirá allí?

Uno más:
Adonde van los que parten?
Y el amor cuando duermes?
Ya se.
A jugar en tus carnes.
Y yo a pecar.

Mi mano:
La miro, está transpirada.
Hoy cortó una flor,
Luego te acarició.
Tiene suerte mi mano.
Hoy te tocó.

Visión:
He visto una viejecilla,
Se ríe sin dientes y aprieta,
los dedos de un pie.
Es bella.
Tiene un año.
La amo.

Gesto:
Te has enojado porque me dejé tentar.
vi tu cuerpo y lo quise mojar.
Te enojaste.
Te amo.

Noche:
Negro.
Luna.
Lluvia.
Vos.
Amor.

¿?
Duele?
Y porque no?
No sabes que duele?
Mañana?
¿Dolerá más?
Pasó?
Aun no?
Que es el dolor?
Es que no estas?
Porque?
Cinco años y no estas?
Duele?
Donde?
Aquí?
En este costado?
Allí?
Duele aún?
Dolerá más?
No pasará?
Todavía no?

Apocalipsis:
Pegar.
Muerte,
Llanto.
Pena.
Cárcel.
Hambre.
Secuestro.
Desaparecido.
Mas?

Hora:
Deben ser las tres,
(Comenzó a llover).
Tu cuerpo es fresco.
No tengo sueño, pero si calor.
Deben ser las tres.
Y nosotros solo dos.-

Canción:
Te escucho dormir.
Te veo dormir.
Te siento dormir.
Te quiero dormir.
Te amo al dormir
Que bello es dormir.

Franqueza:
Yo soy franco,
Tú eres franco,
El era Franco.
España vive.

Pasatiempo:
Tomar un mapa argentino,
Con sus islas, mares y antártica,
Cerrar los ojos y apoyar el dedo.
¿Qué perderá primero?
La solución: en el diario de mañana.

Anuncio:
Beagle, Picton, Lenox,
Argentinos o chilenos.
No importa.
Igual los comeremos
(De un periodista extranjero)

Poema:
Un poema de dos,
No es uno mas uno,
Ni uno y uno,
Ni uno sobre uno,
Sino solo yo y vos.

Tema:
Quiero conversar, dije.
El árbol me miró con los ojos del agua.
El pájaro voló con las alas del viento.
Lloró el sol con lágrimas de la nube,
Caminaste callada.
Me diste un beso,
Y después pedí silencio,
Para pensar en lo que me habían dicho.

Rojo:
Cierro el libro que leo,
Y pienso en tu pelo,
O en aquella noche que fuiste mujer.
Que hice del libro que yo no cerré?

Epitafio:
Me detuve en este camino.
A vivir en ese jazmín.
Mi sudor expande su aroma
A la abeja, al viento y al sol.

Fruto:
Acaso cuando veo
Tu vientre henchido
Mujer amada
Puedo imaginar tu fruto.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ezeiza

Hacía unos pocos meses, en marzo, que había rendido la última materia, Ingles, y me había ido a trabajar a Santa Cruz, si bien con esperanzas, también con terribles nostalgias por mi querido Rosario, por los amigos, los compañeros, por los lugares comunes que no podía olvidar.Para colmo, se me había ocurrido enterrarme en Cañadón Seco, veinte casas, todas de Ingenieros y Técnicos y viejos empleados de YPF que se creían el culo del mundo, pero como recién me estaba amoldando, no me daba mucha cuenta de eso, después fue peor… mucho peor.-
La cuestión es que los primeros días de junio volví a Rosario y me reintegré al viejo grupo de cumpas de la Facu.-Por esos días nuestra ansiedad iba en aumento... miles de rumores nos levantaban el ánimo o lo dejaban por el piso, según fueran las noticias... que viene... que no viene... que viene pero no lo van a dejar... que va a ser como en el 64... que va a ser como la otra vez... del Aeropuerto no va a poder salir...

Todos creíamos tener información veraz y todos la deformábamos un poquito para que fuera mas aceptable...Era imposible... después de tantos años que fuera cierto... pero también era imposible que no lo fuera...
Teníamos reuniones todos los días, hasta dos o tres por día... que vos sos el responsable del grupo tal... vos coordinas con los enlaces de Económicas... vos esto... vos aquello, y al día siguiente o a la reunión siguiente se cambiaban los roles y las funciones.-
Así llegamos hasta el día anterior, a la mañana, bien temprano nos fuimos encontrando en el barcito de Córdoba y Dorrego, café y medialunas de por medio escuchamos las últimas indicaciones y la última asignación de funciones.-Responsable de Facultad, Miguelito, jefe de seguridad Oscar secundado por el buenazo del gordo Abel, enlace con lo territorial el Tano, y yo como coordinador con Económicas, El resto del día lo pasamos corriendo de un lado a otro con los nervios de punta y la ansiedad comiéndonos el alma.-
A última hora de la tarde, Miguelito, Oscar, el Gordo Abel y yo nos fuimos al departamento de San Lorenzo, el Tano también, pero el se quedó en el suyo con la Colo, tal vez era el único que también pensaba en otra cosa.-
Las horas no pasaban mas, el Gordo Abel gastó la radio de tanto buscar noticias, radio Colonia... no mejor no... mejor Rivadavia, o radio el Mundo.... Miguelito cebaba mate y Oscar y yo mezclábamos partidas de ajedrez con discusiones sobre las noticias que escuchábamos, puteándolo al Gordo que a cada rato volvía a cambiar de emisora.
Por esos tiempos tenía una muletilla, cada vez que algo no me gustaba o no encajaba en lo que estábamos discutiendo siempre decía "es el puto sistema", no se porque motivo pero esa tarde lo repetía mas que de costumbre, hasta que Miguelito se hartó, y alcanzándome un mate me dijo "Vos seguí jodiendo con el sistema.... que un día el sistema te va a romper el culo y ahí si vas a poder decir.... es el puto sistema".-
Nunca más volví a usar la muletilla y fue la tardenoche antes de que saliéramos.-Claro que esa noche fue una noche que no terminaba nunca, preguntábamos la hora a cada rato.... hasta que al final no aguantamos mas y nos fuimos hasta Oroño y Córdoba, lugar donde nuestro grupo iba a concentrarse y desde donde íbamos a ir a Rosario Norte.-
Cuando llegamos nos esperaba Rosario entero, de Derecho, de Económicas, los pirañas del secundario rompiendo las bolas con el Turco a la cabeza.-
Miguelito, Oscar y el Gordo comenzaron a organizar el grupo y a evitar el desbande porque ya mas de uno comenzaba a caminar para el lado de Richieri, tratando de llegar primero a la estación.-Finalmente en medio de cánticos, consignas y el grito de "Perón, Perón" que brotaba desde el fondo de cada garganta llegamos a Rosario Norte, la estación era un ordenado caos... allí si estaba todo Rosario y nosotros éramos un puñado mas, y a penas.-
Estaban todas las agrupaciones, todos los barrios, todas las unidades básicas, todas los sindicatos... estaban todos.... todos....Junto a los de Económicas y a otro grupo nos asignaron un vagón, Oscar y Abel en una puerta, el Gringo y el novio de Graciela, los dos de seguridad de Económicas, en la otra... si no eran del grupo asignado... no subían, pero no hubo problemas... ni un solo incidente....Arriba del vagón el caos era todavía mayor, bombos, pancartas, banderas, cantos, gritos se mezclaban con... con cuantos?
Con cien... con doscientos... ¿cuántas personas entran en un vagón de ferrocarril?... bueno con todas esas... mas todos los parados... mas los sentados de a tres... de a cuatro en los asientos.... mas los que se tiraron entre los respaldos de los asientos.... mas todos... todos...Y ninguno hizo un solo quilombo... ninguno protestó por nada... ninguno le dio trabajo a Oscar y compañía...En ese vagón de ferrocarril que nunca terminaba de llegar a la Capital comenzamos a rodar hacia Ezeiza, ¿cuántos vagones más componían ese tren?
¿Cuántos trenes más salieron de Rosario ese día?Recién hoy me lo pregunto, nunca tuve esa inquietud, en ese momento el mundo, la historia, la Patria, todo estaba en ese vagón… estaba donde yo estaba… y yo estaba en la Historia, estaba haciendo la Historia, y si bien sabía que había otros vagones y otras formaciones solo me importaba donde yo estaba, solo eso existía.-No dormimos hasta llegar a Retiro, nadie durmió, así que nadie pudo soñar el día que vivíamos ni lo que vendría.-
No recuerdo bien si fue Caito el que en Retiro nos dijo que nos dividiéramos en grupos mas chicos, treinta o cuarenta cumpas y que nos subiéramos a los ómnibus que estaban afuera, los cumpas de Buenos Aires los habían "tomado" para llevarnos a Ezeiza.-
Allí nos desbandamos, en mi micro solo subimos con Miguelito, no se como fueron o viajaron los demás, solo se que nos reencontramos donde por ese entonces comenzaba la autopista Richieri, junto a la General Paz.-
Los grupos se volvieron a reorganizar, solo hasta allí podían llegar los micros, después había que seguir a pie.-Grupos… miles de grupos había… Juventud Sindical Peronista, pancartas verdes… la UOM con las azules… UOCRA… CGT… sindicato de la Carne…. JP… JUP… JTP… Montoneros…todos en columnas vocingleras y apretadas… desconfiando los unos de los otros… con agresiones verbales.

Y a su lado, a ambos lados de la Richieri, sobre la General Paz, miles y miles de personas anónimas, padres, abuelos, hijos, nietos, señoras gordas, vendedores ambulantes… choripaneros… caminando por los costados, por fuera de la autopista tomada por las organizaciones de militantes….
La autopista Richieri temblaba por el ruido de las columnas que avanzaban hacia el puente 12, pero de las banquinas y las calles laterales surgía una silenciosa oración formada con palabras comunes, familiares, tal vez con el reto de alguna madre a un hijo que, travieso, quería corretear por el pasto o tal vez algún comentario sobre el partido del último domingo… o por las posibilidades nuevas que traía este regreso… el último… el definitivo….
Eran dos países los que marchaban hacia el Puente 12, uno, concentrado, apretado, organizado, estructurado, separado en células mas o menos grandes, depende de cada organización, de cada sindicato, encerrado detrás de largas, duras cañas, cubriendo sus cabezas con pancartas, pasacalles y estandartes… gritan mas para si y para los otros grupos que para el mundo… para el resto…
Pero los que no vimos ni supimos que estaban allí y estaban… pues eran el otro grupo… el que esperaba desde la noche anterior o la tarde anterior entre los árboles, en el pasto, sentados en reposeras… tomando mate… pateando alguna pelota… los que esperaban sin estridencias… solo con esperanzas… los que formaron el grueso de los millones de personas que, desde su corazón iban a recibir al Líder.
Eran mas... estoy seguro que muchos mas, muchísimos más que los que estábamos en la autopista, aumentando nuestra mutua desconfianza mientras nos acercábamos al Puente.-
Ellos iban a recibir a Perón… nosotros a disputarnos a Perón…No lo supe en ese momento… lo reflexioné después… nuestra mezquina mente sectaria no nos hizo comprender que lo estábamos perdiendo, ambos, los que ganaron, si alguien ganó, y los que perdieron, si alguien perdió… pero también lo perdieron los otros, la mayoría, los que desde su modo común de vida eran nada mas ni nada menos que el Pueblo,Nuestra columna llegó hasta bien cerca del Puente 12, justo frente al palco desde donde se esperaba que hablara el General.-
Al principio se sintieron unos ruidos sibilantes volando alto y algunos choques contra las columnas de alumbrado… alguien desde algún micrófono pidió que la orquesta ocupara las sillas que estaban sobre el escenario… a nuestra izquierda se produjeron algunos roces con una columna de la Juventud Sindical y nos empujaron un poco a la derecha… la columna, detrás de las gruesas cañas, se movía como una pesada oruga, haciendo fuerza para no perder terreno… no mucho al menos.-
Creo que la orquesta alcanzó a tocar algunas piezas… creo… no me acuerdo… se que de pronto los gritos se hicieron silencio y sobre la izquierda del palco hubieron corridas… hubo ambulancias que se abrieron paso entre las columnas yendo al palco.-
Fabio desde el Puente dijo algo… más corridas y un hombre que es izado por los pelos desde la plataforma al palco… Osinde muestra un arma… y ya todos estábamos tirados en el piso… los músicos temblando en el escenario, desparramadas las sillas… nosotros abajo, en el pasto, en el asfalto… y la gente que esta en la banquina… en el bosque… en sus reposeras que comienza a juntar sus cosas… a marcharse.-
Algún helicóptero que sobrevuela la zona y todos gritan… Llegó… Legó… pero no, alguien anuncia que Perón no viene… que va a Morón… que no hay seguridad…Ya sabíamos que las balas eran balas… que las corridas escondían muertos… heridos… y comienza el desbande hacia Capital…Ni Oscar ni Abel, ni Miguelito pudieron controlar el grupo… se desparramaron… corrieron solos dejando tirados pancartas, pasacalles… estandartes… era bronca y miedo… miedo y bronca lo que empujaba a dejar el lugar… a escapar de las balas… tal vez corriendo y ayudando a alguno de la Juventud Sindical… o de la UOM… con tanta bronca y tanto miedo como nosotros….
Los cuatro, mas Silvia, la novia de Oscar, salimos de la autopista y corrimos hacia un barrio que ni sabíamos como se llamaba… se que llegamos a una estación de ferrocarril y nos subimos al primer tren que pasó… junto a otros cuantos mas que hicieron lo mismo como autómatas… no sabíamos donde iba… lo que importaba era salir de allí…A las dos o tres estaciones, o tal vez en la siguiente, el tren se paró y anunciaron que solo llegaba hasta allí, que no iba a Ezeiza, allí me di cuenta que no estábamos ni en el Sarmiento ni en el Roca, las dos líneas de trenes que mas conocía… y que en realidad no sabía donde estábamos….
Alguien nos dijo que de regreso este tren pasaba por la Estación Sáenz, en Pompeya… y allí mas o menos pude ubicarme… tomamos la formación que salió hacia allá… durante la marcha del tren todavía se podía ver por la Richieri, en tramos, gente caminando, ya no vimos corridas… pero todos la comentaban.-Cuando llegamos a Pompeya, bajamos los cinco… Oscar y Silvia volvían a Rosario… el Gordo Abel se quedaba en el departamento de su familia con Miguelito, yo tenía pensado ir a la casa de mi madrina…
Tomamos el primer colectivo en el que leímos Retiro para acompañar a los que volvían a Rosario… fuimos al control… en plaza San Martín… nos chequeamos creo que con Caito y acompañamos a los cumpas a tomar el tren…Abel, Miguelito y yo volvimos al centro caminando, cruzando Plaza San Martin… todo estaba mas o menos tranquilo… en la avenida Córdoba se quedaron ellos y yo seguí, caminando también, crucé una plaza del Congreso desierta, llegué hasta San Juan y Matheu… donde mi madrina tenía su departamento…
Llamé al portero eléctrico, me abrió y subí… recién allí me cuenta de la hora… eran las dos de la mañana del 21 de junio de 1973… Perón estaba en el país…

Yo no pisé Manhattan

Yo no pise Manhatan,
Tampoco fui a Miami,
Jamás estuve en Davos,
No conozco Francfort,
No vi el sol de Mónaco,
Ni brumas en Londres,
No se del frío de Montreal,
Ni del calor de Cancun
Ni de la bohemia de París,
Ignoro como es Roma,
Solo se el nombre de Berna
Nada vi de Nueva York,
No tuve marchas en Madrid
No me aturdíeron las bombas en Gaza.
No me emocioné en Moncada,
No pasé hambre en Somalía
No tuve miedo en Saigon,
No lloré en Hiroshima ni en Nagasaki,
No me desangre en Nigera,
Ni en Laos, Camboya o Liberia.
No me despedace en Montenegro,
No estuve tembloroso en Tel Aviv,
No corrí ni he muerto en Tlatelolco,
No fui invadido en Afganistán
No me atrincheré en Irak,
No he sido sospechoso en Dublín.
Como bien puedes ver, no he sido
Un ciudadano, de esos que llaman
Del mundo, de recorrer el mundo.
He sido un simple mortal sedentario,
Aferrado a mi tierra, mis amores, mi cielo,
Y sin embargo y no obstante ello,
Me he desgarrado en todos y cada uno
De esos tantos lugares del mundo,
En muchos con bronca,
Porque en ellos,
Ciegos ojos de duras caras
Matan, con sonrisa en los labios
 y apretones de manos,
Y en otros, porque han lacerado mi alma
Mil muertes injustas, mil niños llorando.