Sin posibilidad alguna
De lograr como Ulises
Atravesar las aguas
Liado a alguna arboladura
Temo compartir con Neptuno
Del piélago las simas.
Pero como resistirme
Al verdemar que me llama
En silencioso canto
De callada Nereida.
Sin remeros que boguen
El batel de mi deseo
Ni timonel que guíe
La nao de mi anhelo
Temo encallar en el rechazo
De su silente boca
Y perder toda oportunidad
De verme reflejado
En el brillo de sus ojos glaucos.
Afrodita, diosa del deseo
Contempla mi ruego,
Que Eolo me arrime
A su deseado embarcadero.
Hay momentos en que me siento hurgador de letras muertas, alquimista de consonantes, carpintero de vocales, constructor de palabras sueltas que solas se arman en papel. Y hay momentos en que solo me veo equilibrista de mis pensamientos, sin poder volcar en la pluma frase alguna que refleje la tumultuosa volatilidad de mis alocados sentimientos. Y hay momentos en que me basta pronunciar por lo bajo tu nombre,para saberme vivo. Entero
domingo, 21 de noviembre de 2010
sábado, 20 de noviembre de 2010
Aviso clasificado
Lo hizo…
Sin decirme nada,
Ocurrió de pronto
Por sorpresa.
Desperté un día
Y noté su ausencia.
Inútil fue buscarla
Por todos aquellos lugares
Donde solía encontrarla.
Se fue de mi vida
Y al descubrirlo
No podía creerlo,
Era imposible que me dejara,
No tenía motivos
Ni razones para hacerlo.
En vano esperé que regresara,
Y mi angustia cesara.
Luego, a los pocos días
Me invadió el rencor.
Bronca por su ausencia
Por haberme abandonado,
Por no reconocer
Que de ella dependía.
Llegue a odiarla,
Casi tanto
Como antes la amaba.
Al tiempo me resigné,
Tal vez, sea mejor,
A mis adentros me decía.
Podré vivir sin ella,
Será fácil reemplazarla,
Ya vendrá algo
Que ocupará su lugar.
Hoy los que saben
Me dicen que no me queda
Más que olvidarla
Que se borre de mi mente
Como si nunca
La hubiera tenido.
Tal vez, eso intente,
Pero mejor pruebo
Darle una última
Y final oportunidad.
Un aviso en el diario,
Para que sepa
Que aun la espero
Y si lo desea
Regresar intente:
“Te fuiste sin avisarme
Musa inspiradora
Regresa urgente”
Ilustración: Conrad Roset
viernes, 19 de noviembre de 2010
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Te recuerdo
Todo el frío de un invierno.
Un inmenso terreno helado.
Yo mirando desde la mitad.
Tu cuerpo desnudo, apoyado
En el vano de la puerta.
Mi respiración era un hálito
Que dejaba brumas en la noche
Cuando me detuve a contemplarte.
Hacia, no más de un instante,
Temblaba el suelo de la casa
En el loco arrebato de pasión
Que impidió que nuestros cuerpos
Llegaran vestidos al colchón.
Y ahora estabas allí.
En la semipenumbra de la noche
Todo blanco tu blanco cuerpo
Resistiendo a pura piel amada
La gélida humedad nocturnal.
Mis ojos te miraban, llevándose
Tu sonrisa nacarada
Mientras mis manos heladas
Aun sentían de tu cutis el calor.
Sentí impulsos de arrebatarte,
De la soledad glacial en que estabas,
Pero vehemencia no tuvo
En ese instante mi corazón.
No se si después volvimos
A vernos como esa vez nos vimos.
Solo se que perdida esa oportunidad,
Siempre, así te recuerdo
Cuando me gana esta agria soledad.
Un inmenso terreno helado.
Yo mirando desde la mitad.
Tu cuerpo desnudo, apoyado
En el vano de la puerta.
Mi respiración era un hálito
Que dejaba brumas en la noche
Cuando me detuve a contemplarte.
Hacia, no más de un instante,
Temblaba el suelo de la casa
En el loco arrebato de pasión
Que impidió que nuestros cuerpos
Llegaran vestidos al colchón.
Y ahora estabas allí.
En la semipenumbra de la noche
Todo blanco tu blanco cuerpo
Resistiendo a pura piel amada
La gélida humedad nocturnal.
Mis ojos te miraban, llevándose
Tu sonrisa nacarada
Mientras mis manos heladas
Aun sentían de tu cutis el calor.
Sentí impulsos de arrebatarte,
De la soledad glacial en que estabas,
Pero vehemencia no tuvo
En ese instante mi corazón.
No se si después volvimos
A vernos como esa vez nos vimos.
Solo se que perdida esa oportunidad,
Siempre, así te recuerdo
Cuando me gana esta agria soledad.
martes, 16 de noviembre de 2010
Hombre en construcción
El embudo del tiempo
Disipó el momento
En que la obra inició.
Todo el lapso
Que tuvo que girar
Selene giró
Y allí estaba yo.
Principiando
Mi propia construcción.
Con torpeza innata monté
Los andamios primeros
Que flojamente
Entrechocaban
Unos con otros
Tratando de sostener
En un cuerpo que crecía
Un corazón que volaba.
El cariño, hecho mujer,
Aquietó alas, Robó noches,
Hurgó destinos, Uniendo ladrillos
Que desarmaba la argamasa
De un joven urgido.
Aprendiendo y viviendo,
Tabicando heridas,
La obra entera fue creciendo
En lenta medida.
Ya sin armadura,
Las desnudas paredes
De toda mi piel
Cobijaron al hombre
Que he llegado a ser.
Pero como toda faena,
Lo mayor dificultad
Está en su terminación.
Detalles pequeños,
Que siempre se notan,
Requieren constante
Restauración.
En esto me encuentro,
Los días de todos los días
Tratando de completar
Un hombre en construcción.
Ultima ilustración: Hombre - Bernadita Castillo
Epitafio
Me detuve en este camino.
A vivir en ese jazmín.
Mi sudor expande su aroma
A la abeja, al viento y al sol.
Rojo
Cierro el libro que leo,
Y pienso en tu pelo,
O en aquella noche que fuiste mujer.
Que hice del libro que yo no cerré?
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