viernes, 12 de agosto de 2016

Trillado y cursi

Yo no te puedo demostrar
que te quiero y como te quiero.
A veces, al verte dormida, pienso
decírtelo en sueños,
pero temo que al despertar
no lo recuerdes.
O tal vez poder explicártelo
con rosas y champán al anochecer,
pero suena trillado y cursi.
Tal vez sea mejor mirarte en silencio
y que en mis ojos lo adivines,
pero temo no alcanzar el cometido.
En ocasiones, se me ocurre
que escribírtelo es mucho más fácil,
pero suena distante y frío.
Ya ves, por más que intento no me decido,
y no puedo guardarme
para siempre este cariño mío.
Tal vez si me dieras un beso
pueda vencer mi incertidumbre
y hacerte saber cuánto yo te quiero.


jueves, 11 de agosto de 2016

Tiempos perversos (ironia real)


Si tú eres de esas gentes que viven adornadas,
lustrosas a primera vista y bailan salsa,
(lo cual es mucho para un hombre aburrido)
te diré, así tienes razones para odiarme,
que no me acuerdo que día nos desnudaremos
y el poema visual dirá la realidad de las cosas.
Desmoronado se podrá ver mi abdomen,
el pájaro del sur por pánico no alzará su vuelo,
a lo sumo una parada solitaria en el lecho,
e inventaré mentiras cercanas para que creas
que en la mañana todo irá mejorando.
La oscuridad será tu principal componente
para ocultar una cintura que ya no es tan cintura,
que las que ayer eran perfectamente perfectas
hoy se desequilibran hacia abajo sin ningún remedio.
Que mucho es lo que tiembla allí donde todo sobra,
que lo que antes fue una flor hoy quiere humedad
y más de un experimento para lograr un pequeño sueño.
Nos daremos cuenta que existen los tiempos perversos,
y entraremos en silencios heroicos sin comentarios.
Tal vez solo diga que yo vine por su merced y por su espíritu,
y que será mejor beber vino blanco y dejar el vaso vacío.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Temblando

Saborea el atardecer que te ofrece mi mano,
consume el calor de mi sangre,
que ya no es de primavera, pero mitiga el día.
Atrapa mis dedos, empuña mi largo brazo,
móntate en mis delgados hombros.
Sería estupendo sentirte sobre mí, en mí,
una huérfana noche, una noche como tantas.
Sobre mi pecho, tu cabeza y sus pensamientos,
y luego el todo acompañándonos.
Seríamos parte de él. Temblando.




Me cala hasta el alma


Me salí del libro de quejas víctima de no decir nada.
Quejarse es tan vano como un metro sin medidas,
y acá estoy, uno más entre los unos que  no dicen nada,
que mastican y beben en soledad, como únicos invitados
a una fiesta sin invitados. Respirando con infinita calma,
cansado de soluciones cortas para problemas largos.
Resuelto a cerrar la puerta que alguien dejó una vez abierta,
respondiéndome preguntas que no tienen ninguna respuesta,
jugando el juego del no me importa, cuando en realidad,
me cala hasta el alma el interés por todos los demás,
sean un hombre, un perro o el gran mago de la escena final.

martes, 9 de agosto de 2016

Ella sabe a mar

Ella sabe a mar, a lúpulo, a menta fresca.
De lejos es brisa desnuda en el viento,
un halo virginal la orla bajo las sábanas.
Sabores de almendras tiene su entrega,
lumbre y cenizas solo deja a su paso.
En su blanca piel leyendas se guardan,
en sus pechos floren negros claveles,
refugio ostensible de labios hambrientos.
De allí liba el águila más atrevido
las fuerzas que a la cumbre lo llevan.
Ella es ansiedad, anhelos, atardecer.
Apacibles ofrendas henchidas de gozo.
Forzoso sucumbo en su anhelante respiro,
dejándome ir en momentos de aliento.


Ilustración: "El pescador y la sirena" - Frederic Leighton

Preguntando me


¿En qué bosque, río o domicilio
hay un lugar para dar batalla a los verbos,
dejando a la deriva
palabras y frases, buscando un no sé que
sin decir nunca nada?
¿Bajo qué cabellos teñidos, crespos o ausentes
se mueren las voces distorsionadas
del habitante sin rumbo?
¿En qué viaje viaja la lengua que nos permite
entendernos y comprendernos
a todos en  libertad y luego liberarnos?
¿En cuál derrota
sentimos una victoria siendo derrotados
por los huecos que se arrogan
ser la patria, el pueblo, la revolución,
esa invención que los hace ricos
y nos deja pobres, sintiendo vacío y mucho dolor?

lunes, 8 de agosto de 2016

Ahora crecen

No hay verdades en peligro,
                                    ahora crecen
y se lanzan a volar.
Los mentales enanos las quieren,
       al alba derribar
en inútiles cacerías,
         hartos de soportarlas.
         Por suerte

ellos no viven para siempre.


domingo, 7 de agosto de 2016

Incorregible


Era un ser incorregible como agua amarga.
Bebiendo vanidades a cara descubierta
dibujaba su sonrisa en suave retroceso.
Las sombras y el silencio lo acompañaban
como una cicatriz tatuada por el destino.
Lo conocí de madrugada, un ángel vengador
desembriagado de alcohol y de ausencias.
Reía con mucho pasado y deseos estafados,
había navegado en tantos barcos hundidos
que al mal tiempo solo le ponía mucha cara.
Era un triunfador en todas las causas perdidas,
llevaba en el pecho el fantasma del invierno
disfrazado de un último regalo ya olvidado.
Como buen pendenciero de la cosas que vienen,
era tierno en los pliegues de una falda
y arisco en eso de desahogar las penas.
No fui su amigo, apenas conocido del arcoíris,
habitando las pequeñas pocilgas de las sombras.
En su aniversario se perdió arrepentido de rezar
veinte mil padrenuestros por puro despecho.
Me dijeron que se fue con la más fea del puerto
a vivir su desdicha bajo la carpa de un mal circo.

Yo todavía lo veo en el martirio que regresa el espejo.

sábado, 6 de agosto de 2016

Imperativo presente

Búscame breve.
Quiéreme doble.
Sonríeme simple.
Bésame profundo.
Deséame  erguido.
Déjame agotado.
Espérame extendida.
Sorpréndeme dulce.
Alégrame tierno.
Encuéntrame siempre.
Olvídame nunca.


En cámara lenta


A veces, solitario, me siento a orillas de la vida,
en esas tardes grises, cuando los días siguen,
cuando ya no hay mas nosotros ni abrazos ajenos.
A veces creo que voy abriendo caminos extraños,
como un viento desenfrenado o un mar embravecido
esperando desbaratarse en una escena sin lugar.
A veces me visto de verde azul ante el espejo,
colocándome el ego de sombrero y la credulidad
doblada en dos en el bolsillo. Si. Suele suceder.
A veces resisto ser el antihéroe de mi generación,
son esos días en que no presiento algo terrible
ni me enamoro a primera vista de amores dudosos.
A veces invento una canción invernal en pleno verano
y dejo que, invasivas, mis demencias fracturen el tiempo
en el último instante de un desgarrador desencuentro.
A veces amar es una necesidad que se me pega en la piel
con el desdén que encierra una desalmada burla insolente,
y termino siendo un punto inacabado de una frase no escrita.
A veces trato de ser sendero, pero no puedo ser ni huella.
Sucede así, porque si, como un pasado presente que vuelve,
apareciendo, corto y certero, en el fatal tríptico de la tarde.
A veces soy en ti, en tus recuerdos, tu sonrisa o tus sueños,
soy, pero por si acaso no somos. Simple alegoría de los retornos.
Eso sucede a veces, cuando revoloteo tu regazo en cámara lenta.