Una fogosidad extraña
deja invisibles huellas,
sobre el precipitado eco
de suave levedad y hastío
en que se desboca, fatal,
tu desnuda ausencia.
Porfiadas pupilas urgen,
en la senda de lo opaco,
eludir
la ira de la espera,
prosperando la ansiedad
con
fatigas de un amor
viciosamente adicto a ti.
Si tan solo me mintieras
los infiernos de tu cuerpo,
mejor soportaría la culpa,
que me dejan tus heridas.
Ilustración: "Heridas del Alma" - Sara Diciero
ME ENCANTÓ ESTE POEMA UN PLACER LEERTE
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