sábado, 20 de junio de 2015

Hasta tal vez...


Doce horas más y, en algún lado,
un gallo desgañitará su cuello.
Dentro de las celdas de Alcatraz,
un turista encerrará su sonrisa.
Tengo un hijo por nacer
pariendo de una lapicera de tinta azul.
Se me perdió tras un altar
un beso policromado y desapacible.
Huyen mis compañeras de clase
cuando les digo que prueben,
que es casi como chocolate, pero no,
ellas prefieren al profeta encubierto
que, desde la pantalla,
les promete convertirse en unas brujas,
sin igual en lo prohibido de la noche.
Pobre tontas,
si esa noche me la dedicaran
reconstruiríamos el asalto de los piratas
a la princesa del Caribe,
caminaríamos sobre el mar de los Sargazos,
y te quien dice, hasta tal vez,
nos descubriríamos humanos.

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