Inútil, el tiempo se avergüenza
murmurando palabras rotas.
Lento y desdeñoso en el tic tac,
que derrumba toda otra compañía,
en la rutina repite su estribillo
misterioso de horas, años y enigmas.
Señor de desmesuras, abandona
toda ausencia e infortunio
en una pura ansiedad vencida.
Inmóvil no brinda otra cosa más que silencio,
un silencio insomne en su propia ruina.
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