miércoles, 10 de abril de 2013

Cosas profundas


La lluvia comenzó llegando
como una casual cita a ciegas
que jamás pensé encontrar.
Como no tuve nada más que hacer,
jugando escondidas, me acompañó.
Esa música de Chopin y el humo
de un puro, para dañar el alma.
Aquella tarde, ya no era la misma.
Un revolotéo de cosas profundas
puso alas a una sencilla obsesión
borboteando palabras al azar
cual pájaros de extraños colores.
Y así, sonriendo con lágrimas,
me habité un trozo del paraíso.


lunes, 8 de abril de 2013

Variaciones en v

Viajero en una vitrina,
viendo llover en abril,
su vigilia se distraía
tocando un verde violín,
vertiendo variedades
en un vaso vecino.
El velo de una ventana,
le ponía voz de volcán
a su vejez de vino.
Su vaga evocación
era un vaivén de vainilla
varada en la vereda,
Valerosamente abordado,
vivía válidamente vivo
veraneando vanguardias
vencidas por la envidia.
El vapor veraniego
evapora su versatilidad,
vacía y vagabunda,
en una valija vacante,
donde su verborrea
se valora en párvulas
divisas apenas visibles.


Ilustración: "Variaciones II" - Ines García Zuberbuhller

De la medianoche


En ocasiones, la realidad
no hace más que pintarrajear
incoherencias de media noche.
Pasea su torpe mascota
una señora con pasos
apurados de hormiga.
Ecos del verano reverberan
sobre la diluida acuarela
con que se adormece
sin destino la ciudad.
Artesanos de monosílabos,
dos perfectos extraños,
pregonan la supervivencia
del mundo de un dios
víctima de malos enredos.
Como un oxidado fetiche,
la mujer del vestido azul,
malgasta su decepción
en un domingo lluvioso.
El boceto de una ilusión
sobrevive encapuchado
en la verja de ilusiones
que persiste en el café
con el que la paciencia
se aguantó la espera.
Tarde para arrepentirse,
se invita a si misma
a volver a morir ausente,
dentro de una botella.

sábado, 6 de abril de 2013

Inmediatas devociones

Las lágrimas no caen desde el piano.
Aunque hay algunas contradicciones,
no hay lágrimas. Definitivamente no.
Otras canciones, de madrugada, laten
sonrisas en todas las insinuaciones.
La sedición de un binomio conjugado
cae sobre la alfombra y allí, retozan
palabras caminando en la infidelidad.
A la hora de la inspiración, se suspira
en inmediatas devociones amarillas.
En una certeza de leche tibia, se abrigan
 flexibles abandonos antes del mañana.
El piano continúa vegetando en soledad.
Vuelve a abrir los ojos. No mientas más.

viernes, 5 de abril de 2013

Inconcluso

Vengo de lo profundo de la noche
con la incertidumbre columpiándose
a modo de una caricia sobre mi hombro.
En este deambular, de prisa y errante,
donde necesito tu cuerpo otro tiempo,
jugueteo en la magia de una manzana.
Con una golondrina caminamos juntos,
ella puede volar. yo solo puedo soñar.
Hace un breve momento éramos dos,
entre líneas, guijarros y esmeraldas,
me desvelo inconcluso de tus besos.


jueves, 4 de abril de 2013

Tirano


Tirano con derecho a someterme,
el tiempo, esa vasija de sorpresas,
es donde se contiene y reposa
tu fragancia y su recuerdo vivo.
Rápido y muy corto si estas cerca,
inevitablemente lento en tu lejanía.

miércoles, 3 de abril de 2013

Meros fragmentos

Aquí  estoy, cual lobo azul,
solitario en la manada gris.
Qué tan difícil puede ser
encontrarme en la rebelión
de las palabras abstractas?
Sé que a veces me creen
el frío de una noche de junio
y otras adicto a la soledad,
cuando absorto vagabundeo
hundido en mis pensamientos.
Que fue de ese viento sur
que me llevaría a horcajadas,
cual navegante doméstico,
a las formas geométricas
que oculta el atardecer del mar?
Donde están los ímpetus secretos
cuando solo me veo al espejo
y me descubro culpable de ser
breve ceniza de confusiones.
Inconsciente visión de vida
que a través de mis ojos hurga
transitorias verdades y mentiras,
meros fragmentos que en mi reposan.


Mañana es tarde


No me pienso
despertar suicida
de rojos amores.
Si, reencarnarme
en el delirio fino
y astuto de tu piel.
Mentiré besos
de papel crepé
en tus capítulos
dormidos y ausentes.
Si me encuentras
un tanto temerario
es porque el juego
terminó a media noche.
Un beso puedo robar,
una partida, una mirada.
La vida sigue, niña,
reina silenciosa,
suave e indiferente
hasta un siempre
al que somos ajenos.
No desaproveches
tu razón de existir,
mañana es tarde,
y no sé si estaré.

Ilustración: "El constructor de sueños"-  Juan K. Cardesin

martes, 2 de abril de 2013

Ni los perros ladran

Se me antoja volátil,
sin laberintos, llana.
Con almas comunes,
sin nombre ni apellido.
Bifurcación de sueño druida,
porción de abrigo cuarteado,
y será así con la lluvia,
en el espectral invierno.
Floreciendo la tierra misma,
ácrata posesión cordillerana,
cuerpo de araucarias
con caricias de torrentes,
comarca de despertares
en la noche de su gente,
guardada en un Bolsón,
a orillas del reencuentro,
último suspiro del universo
donde la calma es tanta,
que ni los perros ladran.


Reparación



A borbotones he parido mi destino,
ya no quiero arar en campos yermos,
ni decir adiós a los pájaros de la dicha.
Arañando sentimientos sin presencia,
ahora, solo pienso y siento, simplemente,
y ya con ello reparo todos los vasos rotos,
sin sucumbir bajo el tren de la tristeza.
Y aquí me tienes, vine por mí, y me hallé,
en un viaje de domingo, caminando
sobre la pasión del olvido una vez más,
y aunque solo yo lo sé, llevo tu presencia.