sábado, 6 de febrero de 2021

Canto desconocido

 Obscenamente incompleto,

con una mujer ausente,

mujer sin nombre, atisbo

de una palabra callada,

absurdamente inconcluso,

en esa anómala vigilia

que persiste en enarbolar

desacuerdos que no cierran.

Huecos de bordes limpios

detrás de las ventanas.

Ventanas abiertas a la espera.

Mientras, el nombre arbitrario

que se niega a estar presente,

camina lerdo por las calles

como un canto desconocido.



jueves, 4 de febrero de 2021

Nada que decir


 

Hay  sitios,

zonas más allá de los ojos,

donde se desguazan

pulsaciones de ausencias

en lo agrio del cuerpo.

Justo en el borde

de ese laberinto inhóspito,

en la tenue letra

de la medianoche, se tejen

ciertas lágrimas

que, con silenciosa algarabía,

germinan esperanza

cuando parece

que ya no hay nada que decir.

miércoles, 3 de febrero de 2021

A veces la pensaba

 En ocasiones, la pensaba

pronto a encontrarse

con una libertad inigualable,

sin señales de lo prohibido.

Otras veces, la pensaba

mirándonos a los ojos,

flotando en ambiguas ilusiones,

sin decirnos una palabra.

Pensarla era un alegre juego

de puro vuelo, sin realidad,

sin que el exterior exista.

Solo ella y yo, pensándonos.

Estando donde queríamos estar.

Ella, en mis pensamientos,

Yo, acunando unos pocos sueños.

martes, 2 de febrero de 2021

El centinela

Impertinente la penumbra

agita el respirar del centinela.

Perdida la mirada,

otea las cortinas de brumas.

Pupilas inquietas

hurgan con impotencia,

entre dudas y temores,

los monstruos

que se esconden bajo el cielo.

En realidad, teme

cambiar la dirección del ojo

y mirar bajo su piel,

untuosa de algas y cicatrices,

moribunda de soledad,

por ese amor que, con lisa desnudez,

lo devoró

con ásperos mordiscos,

y encontrarse allí

con todos sus monstruos.




sábado, 30 de enero de 2021

Clandestino

 La incertidumbre

en la punta de la lengua.

Saborea

primero, luego devora.

Lentamente,

digiere deseos que manan

más arriba

del pecho y de los hombros,

o más abajo

de la cintura que se arquea.

Intacta,

la sed no se agota nunca,

se acrecienta,

perpendicular a los labios

impacientes,

por no morir de sed.

Clandestino,

desde el fondo, el espejo sonríe,

cómplice,

con una sonrisa inventada.




viernes, 29 de enero de 2021

Desnuda y descalza

 


Gemidos de tonos pasteles

encienden una llovizna,

(molestia súbita)

líquida y alcohólica,

(aunque no tanto),

que apaga todo rumor

y algún movimiento.

Entonces, uno se pregunta

por la órbita

de algún planeta o simplemente

por las coordenadas

que señala el mapa del deseo.

(no es cuestión de otra vez

volver a perderse).

Desnuda y descalza se va la noche

diluida en la historia,

dejando un bordado de recuerdos

que se arrugan en la piel.

Ya no se entiende

 Fracciones de segundo

en vendaval.

La ardiente fogata es ahora

tibia lumbre,

el vino de siempre, ahora agrio,

ni siquiera busca

un odre nuevo que llenar.

Tumultuosa marejada

que apenas es lento reflujo.

Los oídos prestan atención

a una vieja canción ya consumada.

Somnoliento, el cielo

va rasgando los silencios,

y te acostumbras,

como acostumbras a conversar

con fotos desteñidas,.

entre un cigarrillo apagado

y ese algo,

que ya no se entiende.



miércoles, 27 de enero de 2021

Vos entendes


 Me gustaría enhebrarte

al ojal de mi futuro.

Ya sé, tal vez no sea

esa la palabra correcta.

Pero vos entendés,

deseo que los mañanas

continúen siendo de dos.



sábado, 23 de enero de 2021

Llorando tristezas

 Huellas heroicas

deja la sombra del pájaro,

como un dibujo carnal,

desganado,

cual un humo desvestido

llorando tristezas.


Ilustración: "Pájaros y sombras" - Mría Raquel Bonifacino


jueves, 21 de enero de 2021

Prefiero las mañanas

 


A veces, por las noches,

un gato se larga por los techos.

Se parece a mí,

como ese perro que husmea

la plenitud de la luna.

No hay qué hacer, sino esperar

que olor de los gladiolos

se decida venir a visitarme.

Después,  los silencios se adueñan

de las arrugas y mi garganta.

Es el parto de una sombra que regresa

huyendo del gato de los techos,

buscando los círculos solitarios

con los que el perro desteje el tiempo.

Por eso prefiero las mañanas.