Con
los pliegues de mayo en mi bolsillo,
despunté
en buscarme a mí mismo.
Honduras
de silencios abrieron su intermedio,
y
una despedida en el mar, callejón de egoísmo,
fue
rutina
de madrugador de esta época del año.
Invitado
dormido y sencillo antes que amanezca,
caminando
entre las sombras del día-noche,
asomé
por la ventana a ver el amanecer,
supongo
que de un junio, inmerso en la oscuridad.
Fui más
allá con mi pregunta de café y cigarrillo,
desde
algún lugar de este planeta de curioso origen
¿Seguís
levitando con el despliegue de tus alas
en
un mañana que todavía es un despertar?
Ilustración: "Levitando" - Kiko Rodriguez
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