Volverás una noche,
y yo, como un nadie,
te veré como pasas
siendo esa otra nada,
sin acordarse de mí.
Con tu todo lo puedo,
en el que se queda
lo último de tu fama,
falsamente importante
de diosa del templete
excéntrico del dinero.
Cuestión de cristales,
o pequeñas prioridades.
De principios perdidos
por intentar llegar alto,
sin ver que las caídas
no avisan su llegada.
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