Tu estrofa me atrapó,
fresca agua de pozo,
que bañas su cuerpo
llenándome de gozo.
El mismo que acampo,
cubriendo con el brazo
desnudos de su harapo.
Todo ese sutil alborozo
que hace sentirme guapo,
y en el pecho un alfilerazo
en la piel cuando palpo.
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