Te encuentro significando la utopía.
Arrullando mi horizonte con palabras.
Tu presencia se devela en el lienzo,
perpetuo de tiempo, lugar, y colores,
desbordada por porteñas caracolas
que alcanzan de lo "Abstracto", vida.
Allí, donde sobrevuelan pinceladas
sobre las que tus emociones fluyen.
Péndulo que tintinea en mis runas.
Me abrigas de lenguaje, sonrojándome
la mente y los ropajes en lirios de
seda.
Oculta en aquellas letras que alteran,
ora la ironía que cobra vida en una D,
esa señora para quien nada es igual,
para tan luego y con total naturalidad
forjar el hórreo donde asentar la tribu
de los egresados del sabor de la vida.
Tu visita deja ese perfume a eternidad
que no debe esfumarse
de las calles,
colmando las venas aunque
no quiera.
Estas allí, donde me
quedo para ser yo,
mirando por la noche, la otra vera del río.
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