Tu nombre, una sombra en la noche,
letra fría en el vapor de mi ventana.
Sólo un secreto robado a tus letargos,
laberinto, mal viniendo en los sueños.
Sorpresa traspapelada en el espejo.
Tu nombre, viviente hechicero inmóvil,
me perdura el instante de tu presencia,
pequeño y necesario amor distante,
tan cercano en todos esos momentos
en que dentro de mí pasan las cosas.
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