En el destierro
todo destino es inconcluso.
Un viaje sin retorno,
ladrón de emociones vivas,
algo de anuencia
y mucho de carnaval.
El camino parece de un sentido,
los días una eternidad.
El exilio solo es
período de salmones,
nadar contracorriente,
con fuerza y ahínco tenaz
solo para reproducir
la muerte
en nuestro ostracismo interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario