No es necesario despedirme.
Entre la nada y la esperanza.
quedaré contigo como errante
alegoría de sombra y luces.
Seré impronta de un afán de ser,
viajero de músicas cotidianas,
o simplemente nada. Pero seré.
Estaré en las miradas calladas,
junto a los extraviados libros,
en la penumbra de las musas,
abrigando un nombre cualquiera.
Tal vez donde nunca pasa el tren,
esa estación de la desesperanza,
que guarda todos los escombros
bajo la afligida luz de las estrellas.
Para que saludarse con adioses?
Sigamos la costumbre del silencio,
que nos acompañe el resto de viaje,
hasta el crepúsculo del retornar.
Tus voces siempre me han gustado y esta última mucho más.
ResponderEliminarMe encantaría verte por mi blog en alguna oportunidad
http://poesiaromanticadecolombia.blogspot.com
Eva