El polvo, adorna de tiempo las cosas,
le esconde viejos asuntos al presente.
Esas razones que aun siguen ahogando,
sin olvidos, en el fondo de las
entrañas.
Si con esmero decidimos borrarlo un día,
forzosas, con desvanecido color, rodarán
con perpetua abundancia a nuestro
hoy,
solo para marcar que los ayeres
estáticos
pueden ser revelados con pizcas de
realidad,
que no expiran por el solo estar descuidadas.
Que no es imposible el verlas
nuevamente,
y, más aún, poder complacernos con
ellas.
Cuantos secretos se esconden bajo el
tamo
que la vergüenza o el temor, dejo
acumular
sobre esos miles de sucesos que
calmos
y, no obstante desdeñados, nos han
forjado.
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