Una
acidez dulzona, de cosechas cansinas,
peregrina,
con pasos apagados, una espera.
La
ansiedad se anuncia con aroma de limas,
el
interés, nervioso como soldado en tregua,
enloquece buscando secretas convicciones.
En tus ojos, pocos pensamientos se agitan,
y un sueño de cortas palabras te carcome.
El anhelo del regreso juega en la intimidad,
humilde ironía, estando cerca te sientes lejos.
Abrupta dramaturgia que esconde la llegada.
Recordará cuando ayer nos dejamos de ver?
Habrá predominado el boceto de la pasión,
o una indecible indiferencia la ha apagado?
Sin descanso, atrapada en los propios pesares,
finalmente te encuentras frente a su puerta.
Inconclusa en tus dudas, solo queda el llamar.
El silencio es presagio o solo alarga la espera?
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